Lionel Andres Messi

Dicen que abracadabra significa “enviar el fuego hasta el final”. Me gusta pensar que esa también es la tarea de la esperanza: seguir encendida cuando todavía no hay certezas.

Momentos donde pensé ya está. Hasta acá. Pero leí por ahí: Argentina conoce ese idioma. El de quienes siguen caminando cuando todo invita a detenerse. El de quienes eligen confiar antes de tener pruebas. Porque la fe hace poco ruido, pero siempre encuentra la manera de seguir.

Tal vez por eso esta camiseta pesa distinto. No está hecha solamente de tela. Está cosida con historias, abrazos, despedidas, miles de caídas y levantadas, infinidad de sueños de chicos jugando en una vereda y generaciones enteras que aprendieron que hay cosas que solo llegan para quienes no dejan de creer.

Y entonces aparece Messi. No solo con la pelota en los pies para hacer su magia y volver a hacernos creer, sino también con esos ojos llenos de emoción cuando Argentina da un paso más. Incluso después de haberlo ganado todo, sigue sintiendo cada clasificación como si fuera la primera. Tal vez ahí esté la verdadera grandeza: en no perder nunca la capacidad de creer cuando el partido todavía no llego a su fin.

Los milagros rara vez llegan de golpe. Se parecen más a una decisión repetida una y otra vez. Elegir creer cuando la cuenta no cierra. Elegir creer cuando el futuro se nubla. Elegir creer cuando nadie garantiza el desenlace.

Y quizás, cuando todo termina, entendemos que la magia nunca estuvo en una palabra. Siempre estuvo en quienes siguieron sosteniendo la llama… hasta el final. 🇦🇷💙🤍

Pase lo que pase, llegue hasta donde llegue, me siento orgullosamente argentina. 🇦🇷

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